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Música corporal. Guardiana de Libertad

¡Qué placer participar 

en los mensajes de esta comunidad!

Les vamos a contar 

de qué se trata 

esto de la música corporal

y cómo los sonidos pueden acompañar 

los crecimientos en su cotidianidad.




Sin movimiento, no hay vida.

El aire entra en nuestros cuerpos porque nuestros músculos respiratorios se mueven, porque un pulso late. Los latidos son esos sonidos primarios que habitan nuestro cuerpo desde que somos y nos acompañan, hasta que nos vamos.

Pero... ¿qué otros sonidos ponen al cuerpo en movimiento?. Tenemos una propuesta de respuesta: la percusión corporal. 

La percusión corporal es un lenguaje ancestral, pero en el tiempo que nos toca vivir puede ser un refugio para que nuestra creatividad se pueda expresar, para que nuestros cuerpos puedan seguir creciendo más allá de la etapa en la que están y para permitirnos experimentar esa deseada libertad que puede hacerse camino en este lenguaje esencial. 

La descripción técnica de la percusión corporal es emitir sonidos al percutir las extremidades sobre el propio cuerpo, junto con el uso de la voz y el movimiento expresivo. Esas palmaditas en la espalda mientras cantamos para hacer dormir a las infancias, es uno de esos momentos en donde espontáneamente hacemos uso de este lenguaje en la crianza. A medida que profundizamos en la experiencia de movernos conscientemente desde el sonido, podemos desarrollar nuestra expresividad junto con las conexiones neuronales que operan en el sistema nervioso central para fomentar el equilibrio emocional, la memoria y la atención, entre otros beneficios.

En la propuesta que inició el músico y docente Maximiliano Maglianese(1), y que viene sembrando con plena dedicación desde hace 5 años, la manera de habitar el cuerpo que suena se basa en el lenguaje de fonemas. También conocido como onomatopeyas. Esto implica que el desarrollo psicomotriz adulto no se da por un cuerpo que se mueve, sino que se da en un cuerpo que se mueve conscientemente. Los fonemas son la semilla de lo que después será el desarrollo del lenguaje verbal y musical. Es un material en potencia capaz de abrir caminos al desarrollo psicomotriz y a la expresión musical. La organización es muy sencilla. Los sonidos graves los relacionamos a las vocales O, o a las U y los encontramos en el cuerpo en los lugares donde el sonido tiene mucho espacio para vivir: por ejemplo suena un “Pum” cuando me pego en el pecho con una mano abierta. Y los sonidos medios/agudos del “Ta” los vamos a encontrar en las palmas golpeándose entre sí. Entonces, si a esos sonidos los empezamos a emitir con frecuencia los vamos a poder organizar para ir armando bases de música corporal.

El trabajo y la demanda que implica criar, pocas veces deja tiempo y energía para habitar los cuerpos adultos como un espacio de crecimiento, de placer, de encuentro con lo ancestral, con la necesidad expresiva, el desarrollo de la creatividad y su efecto de libertad. Entonces, ¿qué pasa si le hacemos lugar en la crianza a este lenguaje musical que no necesita más instrumentos que el propio cuerpo en movimiento? Tal vez puede aparecer una exploración de los sonidos del cuerpo, que posiblemente la infancia se ponga a imitar(2). O quizás, una conversación de ta, tá, pum, pum, pum en donde el decir se encuentra con el hacer musical.

La música no existe sin lo vincular, sin que alguien signifique como música lo que escucha. Por eso proponemos un espacio de empoderamiento con lo musical, con los instrumentos del cuerpo y con el deseo de expresar lo que tenemos para comunicar. Puede ser en un chasquido de dedos, o con una zamba en el pecho, pero está ahí cerquita esperando despertar para contar y cantar. Con tiempo de búsqueda, nos pueden asombrar los encuentros entre el pensamiento, el lenguaje y la corporalidad.


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(1) Charla TEDx Laguna Setúbal: https://www.youtube.com/watch?v=Kju6YgVMbkw

(2)  “Instrumentos: La canción que se hizo cuento”: https://www.youtube.com/watch?v=A8-sa-QtpAc&feature=youtu.be

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Maximiliano Maglianese es músico, percusionista especializado en géneros latinoamericanos. Fue docente formador en programas educativos culturales de contención e inclusión realizados por gobiernos de nación, provincia, ciudad y ONG. Hace 4 años investiga en profundidad la percusión corporal en su rama artística y didáctica. Actualmente comparte sus resultados en talleres, seminarios y charlas. Enseña percusión y percusión coporal en la Escuela Primaria de la UNL y en Latido Americano - Escuela de percusión corporal. Participa en Aié - movimiento cultural de música corporal.


Rocío Elizalde es música, trombonista especializada en orquesta y ensambles contemporáneos. Egresó de la Escuela de Música 9901 en Santa Fe (2012) y del Conservatorio F.T. Garzón en Córdoba (2016). Formó parte de orquestas y ensambles de música clásica, contemporánea, jazz y popular latinoamericano. Es egresada del Ciclo de Licenciatura en Música de la Universidad Nacional de Lanús (2019). Actualmente se desempeña como docente en instituciones formales y en Latido Americano - Escuela de percusión corporal. Participa en Aié - movimiento cultural de música corporal.

Contacto: www.latidopercu.com.ar


>> Si se quieren sumar a participar, recientemente armamos “Latido Americano” la primer escuela de percusión corporal de la región: www.latidopercu.com.ar donde trabajamos compartiendo estas herramientas y acompañando los procesos de toda persona que se acerca a vivenciar el sonido en movimiento por el cuerpo. También aprovechamos para compartirles el estreno de un recital de música corporal latinoamericana, realizado en un audiovisual que conecta este repertorio testimonial con una historia documental. En este enlace se pueden informar: https://bue.tickethoy.com/entradas-experiencia/trabajando-si-en-on-demand

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