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"No me come nada"


Hola hola a esta bella comunidad de Espacio de Libertad! Que alegría estar hoy por acá…


Soy Flor, nutricionista, especialista en nutrición materno infantil, y mamá de Manu, que depende cuando leas esto, ya puede estar de este lado de la piel.

Hoy quiero charlar con ustedes sobre EL tema cuando hablamos de la alimentación de peques… la selectividad o el rechazo a los alimentos.

“No me come nada”, “Antes comía de todo” “Ni siquiera prueba lo que le preparo”, “dice que <no> antes de probar”. Se ven reflejados en estos comentarios?


Nos pregunto…realmente no come NADA? Por un lado, es esperable el rechazo o la preferencia a algunos alimentos entre los 2 y 3 años…pero vuelvo a preguntar…”no come nada?”

Yogur, galletitas, leche, y cereales en copos ocupan los primeros lugares en la lista de las cosas que sí comen, y también ocupan el mayor lugar en la pancita de los peques. Los lácteos y los azúcares (y más aún los lácteos azucarados) no permiten que puedan elegir otros alimentos. Con la idea de que al menos coma algo, acostumbramos a sus paladares a elegir cada vez más este tipo de productos, y sus pancitas se llena muy rápido, llegando sin hambre a las comidas principales.


Pero también debemos mirar mucho más allá de los propios alimentos, empezar a mirar el ambiente…el contexto en el que se piensan, eligen, preparan, y se comen esos alimentos.

El niño/a acompaña a los adultxs a la verdulería? Mira, toca y elije las frutas/verduras?


¿Está presente en la elaboración de las comidas? Puede participar en la preparación de las comidas, propiciándoles un ambiente y tiempo oportuno para tal fin, acercándolo a la altura de la mesa o mesada a donde se preparan los alimentos, puede ayudar a batir los huevos, mezclar, o solamente tocar con sus pequeñas manitos.


¿Come solito o en familia? Así sean dos personas en la mesa (el niño/a y su adultx cuidador) hay que fomentar la comensalidad. Comer juntos, sin pantallas ni distracciones. Sentarnos frente a frente para vernos y compartir, esto ayuda a que el niño/a vea lo que el adultx come, que en definitiva es o debería ser lo mismo que está en su plato. Ver que mamá, papá, abuelx o niñera come lo mismo que él, le da mucha más confianza


Darles tiempo para que, a su ritmo y tiempo puedan jugar, explorar, conocer, y después probar los alimentos


Evitar los premios y castigos en torno a la comida: el postre como premio, el felicitar si come bien (o lo que creemos los adultxs que está bien), no obligarlos a terminar todo el plato. Hay una señal de saciedad que debe ser respetada, que deberíamos de niñxs aprender a escuchar, y muchas veces es silcenciada por la obligación de terminar, ya sin hambre, todo el plato.


A veces esta mesa tradicional invita a modificarse, y se transforma en un picnic en el patio, o en el piso de casa, o en la mesa petiza a donde ellos juegan…todo es válido, estemos abiertos, receptivos, y flexibles (en cuerpo y espíritu) para que esto suceda.


Invito a mapadres a relajarnos, a saber que está bien si hoy come medio plato, y mañana dos bocados… confíen en sus peques y en sus señales de hambre-saciedad, colaboremos desde el lugar de adultxs para ofrecer comida casera, sana y natural, pero ellos elegirán siempre qué, cómo y cuánto comer.

Dejémoslo en sus manos (y en sus pancitas)



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Florencia Jacobi

Licenciada en Nutrición

Especialista en Nutrición Materno Infantil

Defensora de la Lactancia materna y BLW

@florenciajacobi.nutricionista

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